
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) pondrá en funcionamiento este mes una nueva forma de calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC), resultado de una actualización metodológica orientada a reflejar con mayor precisión los gastos reales de los hogares argentinos. El rediseño incluye modificaciones en la composición de la canasta, en las ponderaciones de los rubros y en los criterios de relevamiento, con el objetivo de mejorar la calidad y la representatividad de los datos oficiales de inflación.
Uno de los cambios centrales será la reorganización de las divisiones que integran el índice. El IPC pasará de 12 a 13 categorías, en línea con clasificaciones utilizadas a nivel internacional. En ese marco, se incorporará una división específica para seguros y servicios financieros, que hasta ahora se encontraba incluida dentro del rubro “Bienes y Servicios Varios”.
La actualización también alcanzará a los bienes y servicios relevados. La selección de ítems se ajustará para contemplar los cambios en los patrones de consumo registrados en los últimos años y el impacto que tienen los aumentos de precios en los gastos cotidianos de la población. Como resultado, los alimentos y bebidas —actualmente el rubro de mayor incidencia— y la indumentaria reducirán su peso relativo, mientras que los servicios ganarán participación en el índice general.

En ese sentido, se incorporará con mayor relevancia el gasto en telefonía móvil, plataformas de streaming como Netflix, así como los costos asociados al transporte y a la vivienda, con especial incidencia de los alquileres y las tarifas de servicios públicos.
Para definir las nuevas ponderaciones, el Indec tomará como base la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENGHo) correspondiente al período 2017-2018, que reemplazará a la referencia actualmente vigente, basada en datos de 2004-2005. A nivel internacional, los organismos estadísticos recomiendan actualizar estas canastas cada cinco o diez años para evitar desfasajes entre el índice y la realidad económica.
El IPC que se utiliza hasta ahora fue definido durante la gestión de Mauricio Macri, luego de la intervención kirchnerista del organismo entre 2007 y 2015. El indicador se construyó con ponderadores de las regiones Gran Buenos Aires, Pampeana, Noreste, Noroeste, Cuyo y Patagónica.
La puesta en marcha del nuevo esquema había sido anticipada por la institución que conduce Marco Lavagna (foto inferior) en octubre, al difundirse el dato de inflación de septiembre. En aquella oportunidad, el INDEC señaló que enero de 2026 era el momento más adecuado para el lanzamiento, ya que el inicio del año calendario facilita las comparaciones interanuales y el seguimiento de la inflación acumulada.
Previamente, en agosto, el Fondo Monetario Internacional había mencionado la inminente actualización en un informe técnico sobre la revisión de las metas del acuerdo con la Argentina, donde indicó que el nuevo índice se estrenaría hacia fin de año.

Las pruebas técnicas comenzaron en abril e incluyeron ajustes en las canastas provinciales, debido a la limitada disponibilidad de precios de algunos productos. Además, se firmaron convenios con las 24 jurisdicciones del país, responsables de realizar los relevamientos locales.
Frente a cuestionamientos de economistas y sectores de la oposición por los tiempos del lanzamiento, desde el Gobierno señalaron que la nueva medición no implicará cambios significativos en los resultados del IPC y que las diferencias respecto del índice actual serían acotadas.
El primer dato calculado con la nueva metodología, correspondiente a enero, se dará a conocer el 11 de febrero. Antes, el 13 de enero, el INDEC publicará la inflación de diciembre, que será la última medición realizada con el esquema vigente, ocasión en la que se brindarán mayores detalles sobre el nuevo índice.
En paralelo, las estimaciones privadas indican que la inflación de 2025 cerraría en torno al 31%, el registro anual más bajo desde 2017, con una suba de diciembre ubicada entre 2,3% y 2,6%. Para los primeros meses del año, los analistas prevén una continuidad en el proceso de desaceleración de los precios.